En el mundo del deporte
hace tiempo que lo tienen claro. Lo que diferencia a dos deportistas con unas
capacidades físicas similares no es tanto el tiempo de entrenamiento (que por
supuesto es importante) como sus habilidades mentales. Y es que para obtener un
buen rendimiento deportivo, no es suficiente con dedicar tiempo al cuerpo,
también es necesario un entrenamiento mental. Todos lo saben: desde los
deportistas de élite, hasta los entrenadores de pequeños equipos infantiles.
Algunas veces podemos tener la sensación de que estudiamos o trabajamos durante horas y horas, pero que no aprovechamos al máximo nuestro tiempo. Y como consecuencia de esto terminamos agotados y desmotivados, afrontando las sucesivas jornadas de estudio o trabajo con negatividad.
Hoy quiero darte tres consejos sencillos para que aproveches al máximo tu tiempo de estudio.
Prepara tu mente para el estudio. Es como el calentamiento que hacemos antes de realizar un deporte. Supone relajarte y al mismo tiempo activar tu cerebro para que este preparado para asimilar la máxima información posible. ¿Cómo lo hacemos? Pues muy sencillo. Cierra los ojos y respira profundamente, concéntrate durante unos segundos en tu respiración, profunda y lenta. Después piensa un número a azar y multiplícalo por dos, coge el resultado y multiplícalo por dos.. y así sucesivamente varias veces.
Divide el estudio el tiempos cortos. Nuestra atención no es fija, sino que fluctúa. Cuando llevamos treinta o cuarenta minutos con una tarea, es muy difícil mantener un nivel de atención alto. Lo mejor es entonces, dividir nuestro trabajo en ciclos de treinta o cuarenta minutos. Un ejemplo podría ser: 30 minutos de estudio, 5 de descanso, 30 minutos de estudio, 5 de descanso, 30 minutos de estudio, 20 de descanso. Cronometra tanto los tiempos de estudio como los de descanso, y dedica los descansos a pequeñas tareas, pero nunca caigas en la tentación de poner la tele o conectarte a internet, ya que seguramente el tiempo de descanso se alargue más de la cuenta.
Márcate objetivos, tanto a corto como a largo plazo. ¿Qué quieres estudiar hoy? ¿Hasta dónde quieres llegar esta semana o este mes? ¿Qué quieres alcanzar durante este curso?
Ha llegado la hora de empezar a trabajar en
serio, de entrenar tus capacidades mentales para ser un músico de alto
rendimiento. Y vamos a empezar por una habilidad muy interesante en el ámbito
musical: la creatividad.
Todos tenemos una opinión acerca de nuestra
capacidad creativa. Algunas personas se consideran creativas, mientras que
otras piensan que no lo son. Pues bien, todas
las personas podemos ser creativas, lo que pasa es que algunos han
tenido la oportunidad de desarrollar esta habilidad, mientras otros no.
A lo largo de
los diferentes artículos de este blog, hay una idea que se repite de manera
constante: las habilidades mentales se entrenan. Todos disponemos de una serie
de habilidades mentales, algunas personas tienen más habilidades que otras,
pero estas habilidades no son estáticas, sino que pueden entrenarse y
mejorarse. Este entrenamiento influye en nuestro rendimiento.
Los
deportistas de élite, además de entrenar su cuerpo y adquirir los conocimientos
técnicos necesarios para dominar su disciplina, realizan un entrenamiento
mental, que les ayuda a dar lo mejor de si mismos. Por supuesto necesitan unas
capacidades físicas adecuadas, pero el dominio de la mente es lo que finalmente
marcará la diferencia.
Hace unas
semanas, en el artículo “Los músicos también somos personas” introducimos el
concepto de motivación. La motivación es una fuerza que nos mueve a la acción.
Es el motivo por el cual iniciamos, mantenemos y abandonamos una actividad.
Aunque muchas veces pasa desapercibida, está presente en nuestro día a día,
dirigiendo nuestras acciones y nuestras decisiones cotidianas.
Vamos
distinguir entre motivación extrínseca e intrínseca. Normalmente nuestra
motivación no es al cien por cien extrínseca o intrínseca, sino una mezcla de
ambas, pero sí que se suele manifestar una tendencia hacia una de las dos.