A veces, al
interpretar, y sobre todo al interpretar en público, experimentamos sensaciones
negativas, no conseguimos disfrutar e incluso nos sentimos mal. Eso es porque
nuestra mente nos está jugando una mala pasada y está fabricando pensamientos
negativos. Estos pensamientos negativos son los responsables de nuestro
malestar. Cuando damos rienda suelta a los pensamientos negativos nos
convertimos en nuestro peor enemigo.