Motivación, nuestro motor


Hace unas semanas, en el artículo “Los músicos también somos personas” introducimos el concepto de motivación. La motivación es una fuerza que nos mueve a la acción. Es el motivo por el cual iniciamos, mantenemos y abandonamos una actividad. Aunque muchas veces pasa desapercibida, está presente en nuestro día a día, dirigiendo nuestras acciones y nuestras decisiones cotidianas.

Vamos distinguir entre motivación extrínseca e intrínseca. Normalmente nuestra motivación no es al cien por cien extrínseca o intrínseca, sino una mezcla de ambas, pero sí que se suele manifestar una tendencia hacia una de las dos.

La motivación extrínseca es aquella que nos viene del exterior, en forma de incentivo o refuerzo, como por ejemplo el dinero o el reconocimiento de otra persona. Es una motivación muy inestable, dado que este tipo de recompensas son variables. Por ejemplo, si mi principal motivación es que los demás reconozcan mi trabajo, me encontraré con que algunas veces lo harán y otras no. Por ello mi motivación cambiará en función de lo que los demás piensen sobre mi trabajo.  

La motivación intrínseca no depende de refuerzos externos, sino de refuerzos internos. Son aquellas actividades que realizamos porque tienen valor para nosotros. Tiene que ver con la autosuperación, con la satisfacción personal. Es una motivación más estable, ya que uno mismo la puede controlar a través de auto-recompensas (el disfrute, la superación…).

El hecho de afrontar una tarea (ensayos, conciertos, clases…) con uno u otro tipo de motivación, cambiará enormemente nuestra forma de afrontarla y nuestro rendimiento.

Con una motivación extrínseca realizaremos el esfuerzo justo para obtener nuestro reforzador externo, pero eso no garantiza que lo obtengamos, porque no es un reforzador que dependa de nosotros. Por consiguiente, podemos veremos frustrados.

Con una motivación intrínseca, afrontaremos la tarea, sea cual sea, con entusiasmo, con ilusión, con pasión y veremos cada pequeño paso como un logro.

Sólo tú decides cuál quieres que sea tu motivación y, por lo tanto, tu actitud. Si no quieres depender de factores externos para motivarte y decides fomentar tu motivación intrínseca, aquí van algunos consejos.

1.   Reflexiona acerca de lo que la música te aporta a nivel personal. Aunque se trate de tu profesión y recibas una remuneración, no pierdas de vista los motivos por los que decidiste dedicarte a la música y por los que sigues en ella. Céntrate en esos aspectos positivos.
2.      Márcate objetivos de superación a nivel personal. Es importante tener objetivos, saber hacia dónde vamos, para no perder el norte y encontrarnos de repente en medio de “algo” sin saber cómo ni porqué hemos llegado allí. Márcate objetivos que te lleven a superarte a ti mismo/a día a día.
3.   Celebra cada pequeño logro. Por pequeño que sea, un logro es un logro, y merece ser celebrado. No tengas miedo de premiarte a ti mismo/a, date un descanso, o simplemente elógiate. Te lo mereces.
4.   Sueños de gigante, pasos de enanito. Soñar es gratis, además de conveniente. Nuestros sueños son nuestras motivaciones. No temas soñar, aunque tus sueños parezcan muy lejanos. Pero los sueños no se harán realidad manera inminente, sino poco a poco. Pequeños pasos te llevarán cada vez más lejos. El camino no se anda de repente, sino paso a paso.


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