En el mundo del deporte
hace tiempo que lo tienen claro. Lo que diferencia a dos deportistas con unas
capacidades físicas similares no es tanto el tiempo de entrenamiento (que por
supuesto es importante) como sus habilidades mentales. Y es que para obtener un
buen rendimiento deportivo, no es suficiente con dedicar tiempo al cuerpo,
también es necesario un entrenamiento mental. Todos lo saben: desde los
deportistas de élite, hasta los entrenadores de pequeños equipos infantiles.
A veces, los
días previos a una actuación, y ese mismo día, cometemos errores “mentales” que
influyen en el resultado de nuestra actuación. En el artículo de esta semana os
propongo diez consejos que podéis aplicar para evitar esta situación.
Cuando vemos la
puesta en escena de un profesional de la música electrónica, nos quedamos a
veces con la impresión del momento: la diversión, la fiesta, la alegría… Pero,
lejos de lo que pueden pensar algunas personas, detrás de ese espectáculo,
detrás de un DJ, hay horas de trabajo.
Algunas veces podemos tener la sensación de que estudiamos o trabajamos durante horas y horas, pero que no aprovechamos al máximo nuestro tiempo. Y como consecuencia de esto terminamos agotados y desmotivados, afrontando las sucesivas jornadas de estudio o trabajo con negatividad.
Hoy quiero darte tres consejos sencillos para que aproveches al máximo tu tiempo de estudio.
Prepara tu mente para el estudio. Es como el calentamiento que hacemos antes de realizar un deporte. Supone relajarte y al mismo tiempo activar tu cerebro para que este preparado para asimilar la máxima información posible. ¿Cómo lo hacemos? Pues muy sencillo. Cierra los ojos y respira profundamente, concéntrate durante unos segundos en tu respiración, profunda y lenta. Después piensa un número a azar y multiplícalo por dos, coge el resultado y multiplícalo por dos.. y así sucesivamente varias veces.
Divide el estudio el tiempos cortos. Nuestra atención no es fija, sino que fluctúa. Cuando llevamos treinta o cuarenta minutos con una tarea, es muy difícil mantener un nivel de atención alto. Lo mejor es entonces, dividir nuestro trabajo en ciclos de treinta o cuarenta minutos. Un ejemplo podría ser: 30 minutos de estudio, 5 de descanso, 30 minutos de estudio, 5 de descanso, 30 minutos de estudio, 20 de descanso. Cronometra tanto los tiempos de estudio como los de descanso, y dedica los descansos a pequeñas tareas, pero nunca caigas en la tentación de poner la tele o conectarte a internet, ya que seguramente el tiempo de descanso se alargue más de la cuenta.
Márcate objetivos, tanto a corto como a largo plazo. ¿Qué quieres estudiar hoy? ¿Hasta dónde quieres llegar esta semana o este mes? ¿Qué quieres alcanzar durante este curso?