Los músicos también somos personas


A lo largo de nuestras carreras profesionales, adquirimos gran cantidad de conocimientos técnicos y prácticos que nos preparan para un buen rendimiento en nuestra profesión. Pero muchas veces olvidamos que además de profesionales somos personas, y que nuestras habilidades personales, modulan dicho rendimiento profesional.

Pongamos el ejemplo de un médico, un profesional de la medicina con un amplio conocimiento técnico de su campo y años de experiencia.
No cabe duda de que será un gran médico. Pero imaginemos que este gran profesional tiene dificultades para comunicarse con las personas (en su vida laboral y personal); que no confía en sus propias capacidades o, por el contrario, las sobreestima; o que desconoce cómo hacer frente a los problemas, y como consecuencia se viene abajo ante la más mínima dificultad. ¿Acaso todo eso no influirá en su rendimiento?  Probablemente, si acudiésemos a este profesional, no saldríamos del todo satisfechos.

Me atrevo a decir que el mismo ejemplo podría ponerse con cualquier profesión: abogados, docentes, ingenieros, mecánicos, peluqueros, administrativos, comerciales… y por su puesto músicos. Pero la asignatura del “desarrollo personal” no se incluye en las programaciones docentes, es algo que nos toca trabajar de manera autodidacta.

Y… ¿por dónde empezamos?

Pues por el principio y despacio. Al igual que no has dominado tu instrumento de un día para otro, no mejorarás tus habilidades personales de la noche a la mañana. Es una cuestión de práctica y constancia, como todo. No hay atajos.

Como el campo es muy extenso, de momento empezaremos por conocer dos de estas habilidades, para poco a poco ir trabajando sobre el tema:

1. La motivación, es el motor que nos lleva a la acción, lo que nos mueve a hacer algo y le da sentido a aquello que hacemos, y es el elemento que nos permite seguir adelante en los momentos difíciles. Es conveniente, de vez en cuando, recordarse a uno mismo los motivos por los cuales ha iniciado y mantiene una actividad. Si no, inmersos en la rutina diaria, podemos llegar a perder de vista estos motivos, y entonces aparece la desmotivación, la pereza.

2. La autoconfianza se refiere a la visión que una persona tiene sobre su propia capacidad. Muchas personas son capaces de dar una lista interminable de defectos propios, pero incapaces de reconocer ni una sola de sus capacidades. Una persona que no confía en sí misma, difícilmente podrá dar el 100%. No se trata de alardear sobre nuestras capacidades, sino simplemente de conocerlas y reconocerlas ante nosotros mismos. Pero cuidado, la autoconfianza no es lo mismo que un exceso de confianza. Debemos ser también conscientes de nuestras limitaciones, y trabajar en ellas en la medida de lo posible.  


¿Te has parado a pensar por qué eres músico?  ¿Y a reflexionar sobre tus capacidades y limitaciones? 

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